Festival Baelo Claudia 2008

14 de abril

Mañana 12:00

Alcestis de Eurípides por el grupo SKS, Almuñécar (Granada)

Alcestis. El rey Admeto ha obtenido de las Moiras que le concedan vivir más allá de la fecha de su muerte. Las Moiras fueron persuadidas por el dios Apolo (que las emborrachó). Esto lo consiguió Apolo después de quedar exiliado del Olimpo durante nueve años, que pasó al servicio del rey de Tesalia, un hombre conocido por su hospitalidad y que trató muy bien a Apolo. El regalo, sin embargo, tiene un precio: Admeto debe encontrar a alguien que lo sustituya cuando Thánatos venga a reclamarlo. Llega el momento de la muerte de Admeto, y el héroe no ha encontrado a nadie que lo sustituya. Su padre no desea entregarse y cree que es ridículo que le pidan abandonar una vida que disfruta tanto como parte de este raro acuerdo. Finalmente, su devota esposa, Alcestis, se muestra conforme en ser llevada a la Muerte en su lugar, porque no desea dejar a sus hijos sin padre o ser abandonada por su amado.

 

Tarde 17:00

Acarnienses de Aristófanes por el grupo SKS, Almuñécar (Granada)

Acarnienses. Diceópolis, como tantos otros campesinos, se ha refugiado en Atenas, huyendo de la larga guerra del Peloponeso. Harto de la incompetencia de los políticos y de lo que la guerra le supone, Diceópolis pacta con Esparta, la potencia enemiga, una tregua de treinta años que sólo le incluye a él. Pero los acarnienses, habitantes de Acarnes, donde se ha refugiado Diceópolis, envidiosos de su tregua, atacan al refugiado.

 

15 de abril

Mañana 12:00

Los bosques de Nyx de Javier Tomeo por el grupo Teatro Estudio 21, Cádiz

Los bosques de Nyx. La guerra, que se mantiene constante a través de las épocas, es el tema de este nuevo espectáculo de DIONISOS. Con las voces de sus doce protagonistas femeninas, que se hacen universales y se convierten en el llanto de todas las mujeres que sufren la ferocidad de la guerra, pretendemos despertar, siquiera unos instantes, nuestra aletargada conciencia ante los conflictos bélicos. Las mujeres de «Los bosques de Nyx» pertenecen a la leyenda de Troya, pero sus rostros nos son conocidos a través de Esquilo, Sófocles y Eurípides, que escribieron sus obras siete siglos después de la destrucción de la legendaria ciudad, y en cuya época se encendió otra guerra de larga duración, la del Peloponeso, entre Atenas y Esparta. A ellos acude Javier Tomeo, sobre una idea de Francisco Suárez y Miguel Bosé, para presentarnos a estas míticas mujeres, griegas y troyanas (a excepción de Penélope, cuya fuente es Homero). Como representantes de esa guerra vivida por sus autores, Lisístrata y sus tres comadres enlazan los tiempos arcaicos con nuestro siglo XX. Hécuba, Andrómaca, Casandra e Ifigenia condensan y asumen el dolor universal. En Helena, Clitemnestra, Penélope y Electra la guerra se hace pasión despechada, asunto de amantes. A todas ellas se las imagina Javier Tomeo perdurando una eternidad en los ficticios bosques de Nyx, que es la diosa de la noche, madre del suelo y de la muerte. A estos bosques atemporales va a buscarlas un mensajero de estos tiempos, pidiéndoles ayuda para parar otras guerras, las de hoy y mañana. Las doce mujeres protagonistas se cuentan, le cuentan, su versión de la historia, y así ellas se liberan de su peso milenario, mientras el mensajero se nutre de las penas, los amores, las gracias y las desgracias de esa tribu de míticas mujeres.

 

Tarde 17:00

Agamenón de Esquilo por el grupo Phersu, Universidad de Cádiz

Agamenón. En la azotea del palacio de los Átridas, un guardián, colocado allí por orden de la reina Clitemnestra, espera la señal de fuego que, transmitida de uno a otro monte, debe anunciar el final victorioso de la guerra contra los troyanos. De repente, divisa la llama y la reina nos informa sobre el camino que ha seguido la luminosa señal anunciadora de la victoria. Al poco entra un mensajero con la noticia de la inminente llegada de su señor. Así, se presenta Agamenón, en su carro de guerra trayendo consigo como botín a Casandra, la hija del Príamo, rey de Troya. Clitemnestra recibe con falsa alegría a su esposo triunfante y le hace entrar en palacio. Casandra permanece inmóvil ante el palacio donde predice el asesinato del rey y su propia muerte. Después de unos momentos de duda, decide entrar en palacio; se oyen los gritos de Agamenón herido de muerte, y al abrirse la puerta del palacio aparece Clitemnestra portando un hacha en la mano y ensangrentada. Junto a ella los cadáveres de Agamenón y Casandra. El coro –formado por ancianos de Argos- amenaza a Clitemnestra; Egisto, a la espera de poder reinar sobre Micenas al lado de la reina, le responde presuntuosamente. Pero en manos de los dioses está el regreso del hijo vengador del padre.